EL TIEMPO

¿NO HAY PLATA? LAS “JUBILADAS PRESTAMISTAS” QUE AUXILIARON AL VOCERO ADORNI

Publicado martes 31 de marzo de 2026

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En el país del “no hay plata”, donde los jubilados cuentan monedas para llegar a la segunda semana del mes, Manuel Adorni parece haber encontrado un universo paralelo. La última complicación judicial del Jefe de Gabinete no solo roza lo ilegal, sino que cae en el terreno del absurdo: una compra inmobiliaria financiada por dos mujeres jubiladas que, para colmo, dicen no conocerlo.

El milagro de Caballito

La justicia investiga la adquisición de un piso de lujo en Caballito por parte de Adorni y su esposa. Lo curioso no es solo el valor —estimado en 500.000 dólares pero escriturado por mucho menos— sino el método de pago. Según los documentos, el funcionario solo habría puesto 30.000 dólares en efectivo. ¿El resto? Un “crédito privado” de 200.000 dólares otorgado por dos mujeres.

Lo que en cualquier país del mundo encendería las alarmas de lavado de dinero, aquí se presenta como un simple “préstamo entre particulares”. Sin embargo, el castillo de naipes empezó a desmoronarse cuando una de las supuestas acreedoras, Beatriz Viegas, declaró públicamente que ni siquiera conoce al funcionario.

El cinismo en el atril

Es difícil de digerir. El mismo hombre que desde el atril de Casa Rosada justifica el ajuste a los abuelos, el que les dice que “no hay alternativa” al hambre y a la falta de medicamentos, resulta ser beneficiario de la generosidad espontánea de jubiladas que le prestan fortunas en dólares a sola firma.

¿A qué jubilados se refiere el Gobierno cuando habla de sacrificio? Claramente no a las “prestamistas” de Adorni. Mientras la mayoría de nuestros adultos mayores sobrevive con bonos miserables de 70.000 pesos, el entorno del Jefe de Gabinete se mueve en un mercado inmobiliario VIP financiado por sombras.

La casta tiene prestamistas

La imputación por presunto enriquecimiento ilícito no es un invento de la oposición; es el resultado de números que no cierran y de una ética que brilla por su ausencia. Si Adorni no puede explicar quiénes son sus acreedoras y por qué figuran en su escritura sin conocerlo, su credibilidad está terminada.

La libertad de la que tanto hablan parece ser, en realidad, la libertad de algunos pocos para seguir viviendo como la casta más rancia, mientras el resto del país mira la vidriera desde afuera. En San Juan sabemos lo que es el esfuerzo; lo que no sabemos es cómo se consigue que una desconocida te preste 100.000 dólares para comprar un piso en Capital Federal.

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