La historia del exfutbolista y referente sanjuanino es un testimonio a carne viva sobre la juventud interrumpida por el conflicto de 1982. Mientras soñaba con llegar a primera en las inferiores de San Martín, el destino lo llevó a servir en el Portaaviones ARA 25 de Mayo, viviendo la guerra desde el epicentro del Atlántico Sur.
Puntos clave del relato:
El sueño pausado: En 1982, Naveda era una de las promesas del fútbol local. La citación para el servicio militar y el estallido del conflicto lo arrancaron de las canchas para llevarlo al mar.
La vida en el ARA 25 de Mayo: Describe la crudeza del frío, la vigilia constante y el impacto emocional que significó el hundimiento del crucero General Belgrano para toda la flota argentina.
El fútbol como salvación: Al regresar de las islas, el deporte no fue solo un trabajo, sino su refugio emocional. Logró reinsertarse en la sociedad a través de la pelota, transformando el dolor en disciplina y enseñanza.
Memoria activa: Hoy, como formador en divisiones inferiores, Naveda transmite a los chicos que el verdadero valor no está solo en ganar un partido, sino en la resiliencia y el respeto por la historia nacional.
Fuente: tiempo de san Juan