La senadora oficialista le soltó la mano al jefe de Gabinete tras las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito. El quiebre definitivo con el núcleo duro de los hermanos Milei expone una fractura sin precedentes en el Gobierno.
DOMINGO, 17 DE MAYO DE 2026
Por Redacción
La interna dentro de La Libertad Avanza (LLA) alcanzó su punto de máxima tensión y amenaza con quebrar la estructura legislativa y política del oficialismo. Lo que comenzó como discrepancias de pasillo se transformó en una guerra abierta tras conocerse las drásticas definiciones de la senadora Patricia Bullrich respecto al escándalo que salpica al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.
Lejos de alinearse con el blindaje absoluto ordenado por el presidente Javier Milei, Bullrich optó por una estrategia de desmarque que dinamitó la paz interna. En las últimas horas, trascendió una cruda frase que la legisladora habría pronunciado ante senadores de la oposición en el Congreso: “Si tienen que matarlo, mátenlo, no es mi problema”. La filtración cayó como una bomba en la Casa Rosada y confirmó que la relación entre la exministra y el entorno presidencial está completamente rota.
El detonante: El ultimátum por la declaración jurada
El conflicto se profundizó de manera pública cuando Bullrich intimó a Adorni a presentar de forma “inmediata” su declaración jurada de bienes para frenar el impacto político de la causa judicial, la cual indaga sobre la adquisición de propiedades, viajes al exterior y supuestos pagos en efectivo inconsistentes con sus ingresos declarados.
Para la titular de la bancada libertaria en el Senado, la falta de respuestas rápidas perjudica de lleno la credibilidad de la gestión:
“Estamos empantanados. Si no hay contundencia y rapidez, el proyecto y el país sufren. No puede quedar la sensación a la población de que somos iguales a los que vinimos a correr”, advirtió Bullrich de manera tajante en declaraciones a la prensa.
Cierre de filas y furia en la Casa Rosada
La postura independiente de Bullrich desató el malestar inmediato del ala más cercana al Presidente, comandada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El propio mandatario tuvo que salir a respaldar firmemente a su colaborador de confianza, lanzando una advertencia categórica hacia el interior de sus filas: “Prefiero perder las elecciones a echar a alguien que no lo merece”.
Testigos de la última reunión de Gabinete describieron un clima sumamente áspero, donde el jefe de Estado expuso su disconformidad con la sobreexposición mediática del caso provocada por los dichos de la senadora, lo que generó un fuerte cruce debido a la marcada “emocionalidad” del debate.
Una disputa de poder con la mirada en el futuro
En los pasillos del Congreso aseguran que la polémica por los bienes de Adorni es solo la superficie de una batalla de fondo por el liderazgo político. Bullrich comenzó a construir volumen propio en la Cámara Alta, manteniendo reuniones autónomas con gobernadores y referentes empresariales, lo que despierta profundas desconfianzas en el ala dura de La Libertad Avanza, donde la acusan de responder a intereses cruzados con sus antiguos socios políticos.
Mientras el jefe de Gabinete intenta sostenerse bajo el ala protectora del Presidente, el oficialismo enfrenta su grieta más profunda, dividida entre quienes exigen purgar las filas para mantener la bandera de la transparencia y quienes priorizan la lealtad absoluta al círculo íntimo del poder.