EL TIEMPO

Vinicius salvó la ropa de un Brasil pálido ante el empuje de Marruecos en el debut

Publicado sábado 13 de junio de 2026

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​La puesta en escena del Grupo C del Mundial 2026 prometía emociones fuertes en el Estadio de Nueva York-Nueva Jersey, y el duelo entre Brasil y Marruecos no defraudó a las más de 80.000 almas que abarrotaron las tribunas. En un encuentro de dientes apretados, los Leones del Atlas le perdieron el respeto a la historia y firmaron un electrizante 1 a 1 ante el combinado de Carlo Ancelotti, que dejó más dudas que certezas en su estreno oficial.

​El calor sofocante y la enorme humedad de la jornada no fueron impedimento para que el conjunto africano saliera a morder desde el pitazo inicial. Con una presión asfixiante comandada por Azzedine Ounahi y Bilel El Khannouss, Marruecos desnudó los desacoples de un mediocampo brasileño que extrañó horrores la claridad en la gestación.

​El golpe de los “Brasileños de África”

​La osadía marroquí encontró su premio a los 21 minutos del primer tiempo. Tras una excelente recuperación en la zona central, Ounahi frotó la lámpara y filtró un pase quirúrgico a la espalda de Gabriel Magalhães. Ismael Saibari, el delantero del PSV Eindhoven, controló con jerarquía y definió de manera exquisita por encima de la salida de Alisson Becker, desatando la locura en la parcialidad africana y enmudeciendo la marea amarilla.

​Durante los siguientes diez minutos, la Verdeamarelha deambuló por la cancha aturdida, superada en cada duelo individual y quedando al borde de sufrir un segundo impacto ante las transiciones veloces de Achraf Hakimi.

​La jerarquía individual como salvavidas

​Cuando el panorama lucía más oscuro para el pentacampeón, apareció la mística de sus individualidades. A los 32 minutos, en una jugada aislada que parecía no revestir mayor peligro, Vinicius Junior frotó la lámpara por el sector izquierdo. El extremo del Real Madrid enganchó hacia adentro ante la marca de Neil El Aynaoui y sacó un tremendo remate inalcanzable para la estirada de Yassine Bounou. Un auténtico golazo para poner el 1-1 definitivo y equilibrar las acciones.

​Vinicius terminó siendo la gran figura de un Scratch que todavía busca su identidad colectiva bajo el ala de Ancelotti.

 

​Un final de ida y vuelta

​El complemento mostró a un Brasil con mayor tenencia de balón pero carente de profundidad. Raphinha batalló más de lo que generó y el arquero Bono se encargó de apagar las alarmas ante los tímidos avances sudamericanos.

​Sobre el cierre del partido, el dramatismo se apoderó de Nueva Jersey. En el tiempo de adición, Marruecos volvió a encender los motores y Alisson Becker tuvo que vestirse de héroe con una doble atajada fenomenal tras un disparo lejano y un posterior rebote incómodo.

​Con este resultado, ambos favoritos del Grupo C quedan igualados con una unidad y el camino al Hexacampeonato arranca con una fuerte señal de alerta para Brasil: en los Mundiales modernos, la chapa ya no gana partidos.

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