EL TIEMPO

“El modelo de Milei nos leva a una africanización de la economía”

Publicado domingo 2 de agosto de 2026

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El economista rosarino Estéban Guida afirma que el modelo libertario sacrifica el mercado interno y concentra la riqueza en una minoría.

En su oficina ubicada frente a los Tribunales de Rosario, donde alterna reuniones con empresarios y el análisis de la coyuntura económica, Esteban Guida recibió a LPO para analizar la coyuntura económica con una mirada distinta a porteña, que prevalece en los medios.

Docente de la Universidad Nacional de Rosario, director de la consultora Grupo Guida y presidente de la Fundación Pueblos del Sur, el economista advierte sobre los riesgos a largo plazo de consolidar un modelo centrado en la exportación de materias primas en detrimento del mercado interno.

–¿Cómo definís el modelo económico que está llevando adelante Javier Milei?

 

-Nos están llevando a una “africanización de la economía”. Eso significa bajar los niveles de consumo de las grandes mayorías y reservar la riqueza para el 5% de la población a través de un modelo primarizado, concentrado y exportador donde ningún otro negocio termina funcionando.

 

El programa económico de Milei y Caputo ya está plenamente implementado. El gobierno no tuvo obstáculos políticos, sociales ni externos para hacer lo que quería hacer. Hoy podemos decir que esto es exactamente lo que el Gobierno vino a hacer. Por supuesto, Milei es una “marioneta” de un contexto de poder que tiene muy claro cuál debe ser el rol de la Argentina en el escenario internacional.

 

Ese rol es el de ser proveedor de materias primas para el mundo, especialmente para los países industrializados. Ese interés hoy pasa por la energía, por la tierra y por los recursos ambientales que la Argentina posee.

Estamos frente a un gobierno extremadamente débil en términos políticos, pero con actores muy fuertes detrás.

 

Entonces, vemos a Milei desempeñando un papel que no responde solamente a sus propias convicciones, sino a intereses más poderosos que orientan ese rumbo. Estamos frente a un gobierno extremadamente débil en términos políticos, pero con actores muy fuertes detrás.

-El gobierno sostiene que el plan está funcionando y que es el camino al desarrollo…

 

-No hay ningún fundamento que explique por qué en veinte años vamos a ser Alemania o Irlanda, como decían. Al contrario, el mundo industrializado está haciendo exactamente lo opuesto a lo que nosotros estamos haciendo.

 

El consumo sigue cayendo, la industria continúa retrocediendo y las finanzas están pendientes de un hilo. La política cambiaria es totalmente inestable y por eso no aparecen inversiones productivas, a pesar del RIGI y de todos los beneficios que se ofrecieron.

 

Los grandes inversores saben que este esquema es insostenible. Lo que hoy ingresa al Banco Central responde, en gran medida, a movimientos financieros de corto plazo y no a inversiones destinadas a producir.

-¿La macro no está mostrando la fortaleza que proclama el oficialismo?

 

-La balanza comercial es positiva, pero principalmente por el boom de las exportaciones energéticas y por una caída fenomenal de la demanda interna. No porque exista un proceso de expansión económica.

 

Cuando uno observa solamente algunos indicadores pierde de vista el objetivo principal de la política económica. La gente quiere comer, vivir bien, tener trabajo y acceder a una vivienda. Los objetivos nacionales no pueden reducirse a mostrar inflación baja o superávit fiscal.

 

-¿Dónde está el principal problema del modelo?

 

-En que se parte de una mirada equivocada sobre el rol de la Argentina. Se piensa al país únicamente como un proveedor de materias primas y de divisas.

 

El problema es que hoy todo está pensado desde una lógica financiera y exportadora. Así es muy difícil construir un proceso de crecimiento sostenido. Significa dejar de pensar, por ejemplo, que cada hectárea de soja representa solamente dólares. Claro que las exportaciones son importantes y siguen siendo una de las principales fuentes de divisas.

 

Pero el campo no puede quedar reducido únicamente a eso. La prioridad debería ser abastecer al mercado interno de aquello que necesita y, a partir de esa base, construir una estrategia exportadora que agregue valor y genere desarrollo.

La política cambiaria es totalmente inestable y por eso no aparecen inversiones productivas, a pesar del RIGI y de todos los beneficios que se ofrecieron. Los grandes inversores saben que este esquema es insostenible.

 

Todos vemos al campo como proveedor de dólares como commodities. Miramos una hectárea de soja y vemos divisas. Claro que eso sigue siendo importante porque representa uno de los principales rubros de exportación. Pero no puede terminar ahí.

 

Primero hay que definir los objetivos nacionales y después discutir cómo nos insertamos en el mundo. Si el orden es al revés, terminamos organizando toda la economía para satisfacer necesidades ajenas y no las nuestras.

-Ahora, la exportación de energía y minerales pareciera estar desplazando a los granos. ¿Qué rol va a tener la agroindustria?

 

-Desde mi punto de vista, la principal potencialidad no pasa solamente por generar divisas. Pasa por abastecer al mercado interno de aquello que hoy necesita la Argentina.

"El modelo de Milei nos leva a una africanización de la economía"

 

 

 

Pero el campo está pasando por una situación complicada. Cuando uno conversa con productores agropecuarios, no solamente pequeños, sino también medianos, encuentra empresas con serios problemas de productividad y con enormes dificultades para sostener su modelo de negocios.

 

Lo vemos todos los días en la consultora es que empresas que durante años fueron referentes de la región, hoy atraviesan graves problemas financieros y tienen completamente deteriorada su ecuación económica.

 

-El Gobierno sostiene que eso ocurre porque muchas empresas no son competitivas

 

-Las causas son múltiples. No existe una sola explicación. Influye el modelo económico, influye el contexto internacional y también la situación particular de cada empresa.

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