EL TIEMPO

Axel Kicillof mostró en Nueva York su modelo de país: inversiones y política exterior con sello propio

Publicado jueves 24 de septiembre de 2026

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Hay siempre un hilo misterioso que une los efectos nacionales y los internacionales, hecho a veces de influencias directas y otras, las más, de ciertos climas de época. Por ambas vías, el mundo se empeña en sugerir tendencias que podrían moldear el 2027 de la Argentina, las que permiten pensar tanto la persistencia de elementos que siguen haciendo de Javier Milei un candidato competitivo como el surgimiento de posibles antídotos contra la pócima amarga del presente.

“Con dos demostraciones corpulentas de vigor político, Axel Kicillof y Myriam Bregman llenaron el sábado de preguntas. ¿Es por izquierda la salida de la Argentina de extrema derecha que Milei quiere estirar al menos hasta 2031? ¿‘Se viene el zurdaje’, se estará preguntando Mirtha Legrand en su habitación del Sanatorio Mater Dei?”, escribió Juan Rezzano en una sugestiva reflexión publicada en Letra P.

“¿Kicillof y Bregman –el peronismo y el trotskismo, para que no se enoje nadie por la personalización en desmedro de las construcciones colectivas– son capaces de sepultar sus prejuicios mutuos en favor de una construcción superadora? ¿Existe un punto de encuentro entre dos cosmovisiones tan diferentes, pero que dicen compartir el sujeto social destinatario de sus desvelos militantes?”, siguió preguntándose el autor.

Esa posibilidad requeriría que se resolviera la diferencia de raíz entre una construcción movimientista, policlasista y catch-all, y otra, mucho más pequeña y de izquierda doctrinaria, respectivamente.

Más probable parece que el peronismo busque un camino propio. En tal caso, la izquierda combativa debería definir si se anima a dejar de lado sus elaboraciones teóricas sobre la revolución para, siguiendo ejemplos como los del Frente Amplio uruguayo y el Partido de los Trabajadores de Brasil, iniciar el cursus honorum de la política electoral que le permita convertir el aplauso a la coherencia en votos efectivos, por caso, en la Ciudad de Buenos Aires.

El jefe de Redacción de Letra P pone la mira en los dos principales emergentes individuales de la oposición a Milei, según surge de las encuestas de opinión en el furioso corto plazo.

Management & Fit, Relevamiento Nacional de julio 2026 –cuantitativo y nacional de 2600 casos; 20 a 31 de julio de 2026; mediante metodología presencial, online y CATI; margen de error del ±2,1%, con 95% de confianza–.

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¿Pero por qué se trata de un poskirchnerista y de la principal referencia del Frente de Izquierda?

El mundo nos grita

De Perú a Colombia, y muy pronto en Brasil, se dibuja, en primer lugar, un panorama de sociedades brutalmente polarizadas entre derecha e izquierda. Opciones además, que se ubican nítidamente en los extremos.

Segundo, electorados que parecen cortados exactamente por la mitad con un cuchillo afiladísimo.

En tercer lugar, despunta un predominio de las ultraderechas, aunque se impone una pregunta por el significado de fondo de esa tendencia: ¿lo que pierde frente a ellas son las izquierdas –el recuerdo fresco de Pedro Castillo y el final de Gustavo Petro– o, simplemente, los oficialismos de esos casos testigo?

Brasil aguarda por una confirmación o refutación de esa inercia, pero el hecho de que el sector que se jugará el todo por el todo en la doble vuelta del 4 y el 25 del mes que viene sea, a la vez, gobierno y de izquierda resultará poco concluyente al respecto. Acaso lo sea más la suerte de Donald Trump en las midterms estadounidenses del 2 de noviembre.

Cuarto, se dice que las izquierdas que tienen éxito electoral no son las moderadas, en versión socialdemócrata, sino las radicales. ¿Es así? Sí lo parece en grandes metrópolis de países desarrollados, mientras que casos nacionales recientes como los de Uruguay y, cuatro años atrás, Brasil indicarían lo contrario.

Quinto y último, el centro, tanto como lugar ideológico como, incluso geográfico –definido como “eso” que simplemente se ubica entre izquierda y derecha– se queda sin sustancia.

¿Argentina 2027? El mundo da señales desde más allá de la región.

La receta de Mamdani

Mucho de lo anterior se debatió cuando Zohran Mamdani ganó las elecciones para la alcaldía de Nueva York el 4 de noviembre del año pasado. ¿Será la radicalidad de izquierda el antídoto contra la pócima electoralmente atractiva, pero en los hechos insatisfactoria que las derechas duras suponen para las mayorías?

Cuarto, se dice que las izquierdas que tienen éxito electoral no son las moderadas, en versión socialdemócrata, sino las radicales. ¿Es así? Sí lo parece en grandes metrópolis de países desarrollados, mientras que casos nacionales recientes como los de Uruguay y, cuatro años atrás, Brasil indicarían lo contrario.

Quinto y último, el centro, tanto como lugar ideológico como, incluso geográfico –definido como “eso” que simplemente se ubica entre izquierda y derecha– se queda sin sustancia.

¿Argentina 2027? El mundo da señales desde más allá de la región.

La receta de Mamdani

Mucho de lo anterior se debatió cuando Zohran Mamdani ganó las elecciones para la alcaldía de Nueva York el 4 de noviembre del año pasado. ¿Será la radicalidad de izquierda el antídoto contra la pócima electoralmente atractiva, pero en los hechos insatisfactoria que las derechas duras suponen para las mayorías?

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