El senador y ex candidato presidencial denunció que la Policía Federal le retiró el pasaporte en plena vía pública. La medida se dictó en el marco de investigaciones por presunto blanqueo de capitales, mientras el bolsonarismo cuestiona los resultados electorales que consagraron a Lula da Silva.
BRASILIA — El escenario político en el gigante sudamericano no da tregua. Horas después de consumarse su derrota en el reñido balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, el senador Flávio Bolsonaro denunció este lunes que la Justicia de su país le prohibió la salida del país y le exigió la entrega inmediata de sus pasaportes.
La medida restrictiva, dictada por el Tribunal Supremo —bajo la órbita del magistrado Alexandre de Moraes—, trascendió luego de que el hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro fuera interceptado por agentes de la Policía Federal cuando salía del domicilio de su padre en Brasilia.
Una notificación en la vía callejera y un “intento de intimidación”
A través de un video difundido en sus redes sociales, Flávio Bolsonaro calificó la resolución judicial de una “aberración” y un “claro intento de intimidarme” de cara al reacomodamiento del mapa político brasileño.
“Me ordenaron allí mismo, en la calle, que entregara mis pasaportes, y además tengo prohibido salir del país”, expresó con enfado el senador, quien ratificó que acatará la disposición a pesar de considerarla infundada.
Según trascendió, el detonante formal detrás de la decisión del Supremo habría estado vinculado a dichos emitidos por su hermano, el ex diputado Eduardo Bolsonaro (actualmente radicado en Estados Unidos), quien sugirió públicamente durante un podcast que Flávio debería abandonar Brasil en caso de perder los comicios. Sin embargo, el senador desestimó los argumentos del tribunal y aclaró que jamás contempló la posibilidad de fugarse: “Yo nunca dije eso. ¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte?”, cuestionó.
Causas abiertas y resistencia política
La prohibición de salida del territorio nacional recae sobre un trasfondo judicial complejo para la familia Bolsonaro. Flávio enfrenta actualmente distintas pesquisas en el Supremo Tribunal Federal: por un lado, una investigación ligada a presuntas irregularidades en la financiación de una película biográfica sobre su padre (Dark Horse); por el otro, expedientes recientes vinculados al delito de blanqueo de capitales que salpican al abogado y allegado Willer Tomaz, en el marco de indagatorias sobre sectores de apuestas y movimientos financieros.
Pese a los reveses en los tribunales y en las urnas —donde Lula da Silva se impuso con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de la fórmula opositora—, el sector liderado por los Bolsonaro adelantó que no reconocerá el resultado de manera inmediata y que exigirá la anulación de los comicios argumentando supuestas irregularidades en el desarrollo de la votación.
Lejos de replegarse, el senador aseguró que asumirá un rol protagónico en la reconfiguración del arco opositor frente al nuevo mandato del líder del Partido de los Trabajadores (PT): “Para resistir al caos, voy a organizar la oposición. Voy a entregar mis pasaportes y voy a defenderme de esta aberración, pero nadie va a callarme”, concluyó.