A veinte días de las elecciones de medio termino, convocadas para el 26 de octubre, el panorama político en la provincia de San Juan se ha transformado drásticamente. La opción representada por La Libertad Avanza, que hasta hace pocos meses parecía encabezar una ola de renovación y entusiasmo, ha experimentado una caída profunda en las preferencias del electorado. Este descenso no solo responde a factores internos de la fuerza liderada nacionalmente por Javier Milei, sino también a la aparición de hasta cuatro listas libertarias distintas en el distrito sanjuanino, lo que ha provocado una dispersión obligada del voto libertario y debilitado considerablemente sus posibilidades.
La consecuencia inmediata de esta dispersión es la polarización creciente entre dos grandes fuerzas: por un lado, el Frente Fuerza San Juan, liderado por Cristian Andino y por otro lado, las huestes alineadas con el actual gobernador Marcelo Orrego y su candidato Fabián Martín.
El Frente Fuerza San Juan, ha logrado capitalizar el desencanto generado por las divisiones libertarias y se presenta como la alternativa más sólida para quienes buscan frenar las políticas asociadas al mileísmo. En este sentido, destaca especialmente el aporte político e institucional realizado por figuras como Romina Rosas (intendenta de Caucete) y Fabián Gramajo (ex intendente de Chimbas), cuyo respaldo ha dotado a Andino no solo de estructura territorial sino también de legitimidad ante amplios sectores sociales.
Mientras tanto, Fabián Martín —candidato promovido desde Casa de Gobierno— no termina de convencer ni siquiera al núcleo duro orreguista. Su discurso ambiguo y carente de definiciones claras respecto a temas sensibles para la provincia le han valido críticas incluso dentro del propio oficialismo provincial.
La propuesta del Frente Fuerza San Juan, se ha presentado como una alternativa clara frente al avance improvisado y cruel del mileísmo. Sus ejes programáticos hacen hincapié en la defensa de los derechos sociales, el fortalecimiento del Estado provincial y el rechazo a políticas económicas consideradas de neto corte neoliberal. En palabras de sus referentes, “San Juan necesita un rumbo propio, alejado de experimentos nacionales que ponen en riesgo la estabilidad economica local y la perdida en la ciudadania de los derechos humanos consagrados”. Las encuestas reflejan una tendencia creciente hacia la recuperación de la hegemonía peronista en el electorado sanjuanino. Este fenómeno responde tanto al desgaste sufrido por las fuerzas libertarias como a la falta de contundencia discursiva y falta de actitud politica por parte del Gobernador Marcelo Orrego.
Por otro lado, esta alianza interna dentro del peronismo local evidencia una estrategia clara: priorizar la unidad frente a la dispersión opositora. Así lo expresó recientemente uno de los referentes del espacio: “San Juan necesita estabilidad política para afrontar los desafíos económicos actuales; sólo desde un frente unido es posible garantizarla”.
De persistir las tendencias actuales hasta el 26 de octubre, es altamente probable que el peronismo recupere un lugar central en la política provincial. La combinación entre unidad interna, liderazgo territorial y una propuesta programática clara parece haber devuelto al justicialismo sanjuanino, su histórica capacidad para aglutinar voluntades diversas.
No obstante, aún quedan jornadas decisivas donde cada movimiento puede resultar determinante. En este tablero volátil pero definido por grandes bloques antagónicos, San Juan se encamina hacia unas elecciones donde la polarización será protagonista y donde —salvo sorpresas mayúsculas— todo apunta a un nuevo ciclo de poderio peronista.