San Juan se encuentra inmersa en una campaña electoral marcada por la polarización y el desgaste del oficialismo nacional. En este contexto, las encuestadoras han publicado datos que favorecen levemente al candidato Martín, quien representa la continuidad del actual gobernador Marcelo Orrego. Según estos estudios, realizados a lo largo de septiembre y octubre de 2025, Martín aventajaría a su principal rival por un margen estrecho. No obstante, es importante destacar que todas estas mediciones han sido encargadas y sufragadas con recursos estatales durante la administración de Orrego, lo que ha despertado sospechas acerca de su imparcialidad.
El propio historial reciente de las empresas demoscópicas alimenta el escepticismo: en los últimos años han fallado estrepitosamente en sus pronósticos tanto a nivel provincial como nacional. Esta tendencia genera dudas razonables sobre la veracidad de los porcentajes publicados y abre interrogantes respecto a si reflejan fielmente la voluntad ciudadana o si responden a intereses políticos específicos.
Frente a esta situación, Cristian Andino emerge como una figura renovadora dentro del panorama sanjuanino. Su candidatura ha logrado aglutinar diversas corrientes internas bajo el paraguas del Frente Fuerza San Juan, presentando una lista caracterizada por su juventud, dinamismo y credibilidad ante el electorado. La campaña desplegada por Andino destaca no solo por su intensidad sino también por su capacidad para movilizar estructuras territoriales sólidas y captar simpatías entre sectores históricamente alejados de la política tradicional.
La propuesta programática del Frente pone especial énfasis en frenar las políticas impulsadas desde el gobierno nacional encabezado por Javier Milei. Entre sus principales compromisos figuran medidas concretas para proteger los derechos laborales, fortalecer la educación pública y garantizar servicios esenciales frente al ajuste fiscal promovido desde Buenos Aires. Este discurso ha calado hondo en barrios populares y zonas rurales donde el impacto socioeconómico de las reformas nacionales se percibe con mayor crudeza.
Andino se presenta, así como un candidato capaz de articular demandas sociales insatisfechas con propuestas viables orientadas al desarrollo local. Su equipo —compuesto por dirigentes jóvenes pero experimentados— ha sabido construir una imagen fresca sin perder solidez institucional ni capacidad organizativa.
A pesar de la aparente ventaja que otorgan las encuestadoras a Martín, existe un creciente escepticismo social respecto a la fiabilidad de estos estudios. La percepción generalizada en San Juan es que los sondeos, al estar financiados con fondos públicos bajo el control del oficialismo, podrían estar sesgados para favorecer al candidato afín a Orrego. Esta sospecha se ve reforzada por los múltiples desaciertos registrados por las consultoras en comicios recientes, donde los resultados finales distaron notablemente de sus proyecciones previas.
El llamado “termómetro popular” —la sensación recogida en plazas, mercados y redes sociales— apunta hacia una contienda mucho más reñida e incluso sugiere una posible ventaja para Andino. Este fenómeno responde, en parte, a la capacidad del Frente Fuerza San Juan para conectar emocionalmente con el electorado y movilizar bases territoriales que tradicionalmente no participan activamente en campañas políticas. Las recorridas barriales, actos multitudinarios y encuentros sectoriales han dotado a la candidatura de Andino de un impulso difícil de cuantificar mediante métodos estadísticos convencionales. En sintesis, el olor a triunfo comenzo a circular por los sectores militantes y populares de Fuerza San Juan. El pueblo dara su escarmiento a todos aquellos que no lo representa.