EL TIEMPO

DE VENCEDORES Y VENCIDOS.

Publicado domingo 2 de noviembre de 2025

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Así como lo predijo ésta redacción:

la interna de Orrego contra Fabián Martín se desató con furia tras la derrota, y el triunfo de Cristian Andino fue anticipado por este diario. La reciente contienda política en San Juan ha dejado al descubierto una profunda fractura dentro del oficialismo provincial. Tras la derrota electoral sufrida por el sector liderado por Marcelo Orrego frente a Fuerza San Juan, encabezada por Cristian Andino, las tensiones internas entre Orrego y Fabián Martín han escalado hasta niveles inéditos. Este diario ya había anticipado tanto el desenlace adverso para el orreguismo como la consolidación de Andino, cuyas estrategias y alianzas resultaron determinantes para cambiar el mapa político sanjuanino. La interna entre Marcelo Orrego —actual gobernador— y su principal socio político, Fabián Martín (Vease Basualdismo al Palo), venía gestándose desde hace meses. Las diferencias ideológicas y estratégicas se profundizaron durante la campaña, especialmente tras los primeros sondeos que vaticinaban un crecimiento sostenido de Cristian Andino, candidato de Fuerza San Juan. Aunque ambos dirigentes compartían objetivos generales, sus métodos y visiones sobre cómo afrontar la elección divergieron notablemente.

Orrego apostó por una campaña tradicionalista, centrada en los logros de gestión y en mantener el aparato partidario unido. Por su parte, Martín impulsaba una renovación discursiva e intentó tender puentes hacia sectores independientes y jóvenes desencantados con la política tradicional. La falta de consenso interno debilitó la estructura del oficialismo justo cuando más necesitaba cohesión ante el avance opositor.

El domingo electoral marcó un antes y un después para el oficialismo sanjuanino. Los resultados fueron contundentes: Cristian Andino obtuvo una victoria clara con más del 34% de los votos, mientras que el espacio liderado por Orrego apenas alcanzó un 31%. La diferencia no solo evidenció un cambio en las preferencias ciudadanas, sino que también expuso las grietas internas del partido gobernante.

Apenas conocidos los datos oficiales, comenzaron a circular versiones sobre fuertes discusiones entre los equipos de campaña de Orrego y Martín. Testigos aseguran que hubo reproches cruzados acerca del diseño estratégico adoptado durante las semanas previas a los comicios. “Esto era previsible si no escuchábamos otras voces”, habría dicho uno de los colaboradores cercanos a Fabián Martín en medio del clima caldeado que reinaba en el búnker oficialista.

Lejos de apaciguarse tras la derrota, las tensiones escalaron rápidamente tanto en público como en privado. En declaraciones posteriores a medios locales, Fabián Martín deslizó críticas veladas hacia Orrego al señalar que “la autocrítica debe ser profunda y sincera; no podemos seguir haciendo lo mismo esperando resultados distintos”. Estas palabras fueron interpretadas como un claro desafío al liderazgo actual dentro del partido.  Tal como anticipó esta redacción en sus análisis previos, Cristian Andino (Vease Puuede haber sorpresa), logró capitalizar el descontento social y la fragmentación del oficialismo para erigirse como la figura central del nuevo escenario político sanjuanino. Su campaña se caracterizó por una notable capacidad de trabajo y diálogo con sectores tradicionalmente adversos y una estrategia comunicacional moderna, orientada a captar tanto al electorado joven como a los indecisos, resaltando una campaña totalmente austera, con solo volantes, un camión viejo y mucha militancia sana que no especulo en lo absoluto.

Andino supo tejer alianzas transversales que incluyeron desde referentes sindicales hasta agrupaciones vecinales, lo que le permitió ampliar su base electoral más allá de los límites históricos de Fuerza San Juan. Además, su discurso centrado en la transparencia, la renovación política y la inclusión social encontró eco en una ciudadanía ávida de cambios reales. Este diario había advertido ya semanas antes sobre las señales inequívocas, que auguraban un desenlace desfavorable para el Orreguismo. Los informes publicados alertaron acerca del crecimiento sostenido de Andino en las encuestas y del desgaste interno que minaba la fortaleza del espacio liderado por Orrego. La cobertura periodística puso especial énfasis en las diferencias estratégicas entre los principales actores internos, así como en el impacto negativo que estas disputas tendrían sobre el electorado indeciso.

La confirmación posterior de estos pronósticos refuerza la importancia de un periodismo riguroso e independiente capaz de analizar no solo los hechos visibles sino también las dinámicas subterráneas que condicionan el devenir político provincial El debate sobre quién debe conducir el proceso de reconstrucción ha cobrado fuerza.  Por otro lado, voces críticas y embrocadas de la militancia, advierten sobre el riesgo de una fractura irreversible si no se logra canalizar el descontento hacia propuestas constructivas.

Mientras tanto, Cristian Andino enfrenta ahora el reto mayúsculo de convertir su victoria electoral en un proceso de construcción política. Las expectativas generadas durante la campaña son elevadas, especialmente entre los jóvenes, militancia sana y sectores vulnerables que vieron en él una esperanza de cambio real. Deberá procurar un equipo político constructor, con fortaleza política de cara al 2027.

La cobertura detallada y anticipatoria realizada por este diario ha puesto de manifiesto la importancia del análisis político riguroso para comprender los procesos subyacentes a los grandes cambios electorales. Haber pronosticado tanto la crisis interna entre Orrego y Martín como el ascenso imparable de Andino no solo refuerza la credibilidad periodística, sino que contribuye a enriquecer el debate público sobre el futuro político de San Juan.

En definitiva, lo ocurrido en las últimas semanas constituye una lección sobre la necesidad de autocrítica, apertura al diálogo, la necesidad de consolidar cercanía con el pueblo, adaptación constante ante escenarios cambiantes y reemplazar a la “ROSCA” amañada y sucia por proyectos colectivos. Solo así los actores políticos pejotistas podrán estar a la altura de las expectativas ciudadanas y construir un proyecto común y sólido para San Juan.

 

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