La decisión de la compañía genera una fuerte incertidumbre en el entramado de proveedores locales. Desde la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI) advirtieron sobre la gravedad de la medida que interrumpe un circuito clave para el oro sanjuanino.
Por Redacción Sanjuanino Digital
Jueves, 18 de junio de 2026
Apenas unos meses después de haberse celebrado con fuerza la histórica reactivación del circuito minero entre Ullum y Calingasta, una drástica medida ha encendido las alarmas en el sector empresarial local. La empresa operadora del proyecto aurífero Hualilán tomó la decisión de rescindir y poner en pausa los contratos con las firmas sanjuaninas encargadas de la logística y el transporte de mineral hacia la planta de procesamiento de Casposo, sumergiendo a proveedores y prestadores de servicios en un escenario de profunda incertidumbre.
La medida impacta de manera directa en el esquema de procesamiento externo (toll milling) que Challenger Gold había diseñado para acelerar la producción de oro mientras se avanza en el desarrollo integral de la mina. El operativo logístico, que se había iniciado formalmente a fines de febrero de este año como un hito de la gestión minera provincial tras 17 años sin activarse nuevas minas de oro, se encuentra hoy en un total punto muerto.
Proveedores locales afectados y hermetismo
Las firmas damnificadas por esta inesperada decisión son las contratistas locales MTZ, Terra Logística y Mi Viejo SRL, tres empresas sanjuaninas que venían desempeñando un rol estratégico en el traslado diario del material a través de las rutas de la provincia.
Desde el sector corporativo, la noticia se maneja con un estricto hermetismo y una preocupación creciente. Juan Pablo Delgado, presidente de la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI), confirmó la gravedad del panorama al señalar públicamente que, por el momento, no existe una comunicación oficial por parte de la minera que explique las razones técnicas o financieras detrás del cese de contratos. “Nosotros tenemos empresas de transporte prestando servicio en la mina Hualilán que han sido notificadas de una rescisión de contrato. Esto complica de manera importante a las empresas”, reconoció el dirigente.
Los motivos detrás del parate
Si bien los canales formales de la compañía no han emitido un descargo definitivo, fuentes del sector privado y versiones ligadas a la operación indican que la interrupción responde a una redefinición del perfil productivo de la empresa tras el ingreso de nuevas autoridades, así como a complejas discusiones en torno a la logística y las rutas habilitadas para el transporte.
Desde la obtención de los permisos ambientales a finales del año pasado, el recorrido de los convoyes de camiones estuvo bajo la lupa de las autoridades provinciales y las comunidades de Ullum y Calingasta para garantizar la seguridad vial y reducir interferencias con el turismo de fin de semana. Trascendidos sugieren que las exigencias viales y las revisiones de costos en la cadena de suministros forzaron este freno de mano en el denominado “Camino del Oro”.
Un impacto que derrama en la economía local
La suspensión de la actividad no solo sacude a los empresarios del transporte, sino que genera un efecto dominó que ya preocupa a un vasto sector de prestadores de insumos, talleres y trabajadores indirectos que dependían del flujo constante entre los dos yacimientos. El proyecto requería de un volumen mínimo de 17.000 toneladas de mineral entregadas en Casposo para alimentar de manera constante los ciclos de molienda rápida, un engranaje que hoy queda completamente congelado.
Para la jornada de hoy está prevista una reunión clave entre directivos del proyecto Hualilán y representantes de las firmas transportistas afectadas. El sector minero local aguarda con expectativa los resultados de este encuentro, buscando precisiones urgentes sobre si se trata de un ordenamiento logístico temporal o si el ambicioso puente productivo Ullum-Calingasta sufrirá modificaciones estructurales definitivas.