El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) registró una caída del 12,1% en abril, marcando el cuarto mes consecutivo de retroceso para la gestión de Javier Milei. La eficiencia y la evaluación general son los puntos más críticos del informe.
BUENOS AIRES – La luna de miel parece haber quedado definitivamente atrás. Según el último relevamiento de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, la confianza de los ciudadanos en la administración nacional ha mostrado en abril de 2026 su deterioro más profundo desde que comenzó el ciclo actual. El descenso del 12,1% respecto a marzo no solo es significativo por su magnitud, sino porque consolida una tendencia negativa que no ha logrado revertirse desde enero.
Cifras que preocupan al Ejecutivo
El informe, basado en datos recolectados por Poliarquía Consultores, revela que el promedio de la gestión de Javier Milei se ubica ahora en 2,42 puntos, el nivel más bajo de su mandato. Si bien la cifra aún se mantiene por encima de los mínimos históricos de la gestión anterior (Alberto Fernández registró 1,44 puntos en abril de 2022), ya ha perforado el piso que tenía Mauricio Macri en el mismo mes de su tercer año de mandato (2,07 puntos).
El desplome de este mes es particularmente severo si se lo compara con los retrocesos previos: enero (-2,8%), febrero (-0,6%) y marzo (-3,5%).
Radiografía del descontento
La caída de abril fue transversal, afectando a los cinco componentes que integran el índice:
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Eficiencia en el gasto público: El indicador más golpeado, con un desplome del 21,4%.
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Evaluación general del gobierno: Cayó un 17,2%.
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Interés general: Un retroceso del 13,9%.
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Honestidad: Sigue siendo el atributo mejor valorado (2,50 puntos), aunque también sufrió una merma del 8,4%.
Brechas geográficas y generacionales
El análisis sociodemográfico muestra que el desánimo no afecta a todos por igual. El segmento de 30 a 49 años fue el que mostró la caída más abrupta (-16,7%), mientras que los jóvenes de 18 a 29 años representaron la única nota de optimismo, con una leve mejora del 2,3%.
Territorialmente, el Gran Buenos Aires sigue siendo el terreno más hostil para el oficialismo, registrando el nivel de confianza más bajo (1,67 puntos), mientras que el interior del país, aunque también en baja, mantiene los valores más altos (2,22 puntos).
El factor económico: el gran divisor
El informe subraya que la percepción sobre el futuro de la economía es el principal motor de la confianza. Existe una brecha abismal entre quienes esperan una mejora —con un índice de confianza de 4,03 puntos— y aquellos que prevén un empeoramiento, donde la confianza en el Gobierno se desploma a apenas 0,51 puntos.
Con este escenario, el desafío para el equipo de Javier Milei radica en frenar una erosión que, de mantenerse al ritmo de abril, podría empezar a comprometer la gobernabilidad y el respaldo a las reformas estructurales que el Ejecutivo busca implementar en el Congreso.