En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, el Gobierno nacional insistió en su alineamiento político con Estados Unidos e Israel, aunque por ahora sin pasos concretos en el plano militar pese a la información que circuló en las últimas horas.
En el Ministerio de Defensa de Argentina fueron tajantes: “No hay ninguna posibilidad”, señalaron a Clarín, en un contexto marcado por limitaciones presupuestarias y problemas estructurales dentro de las fuerzas.
El antecedente histórico más cercano se remonta a los años 90, cuando el entonces presidente Carlos Menem envió buques al Golfo Pérsico en apoyo a Estados Unidos durante la guerra contra Irak, en el marco de las llamadas “relaciones carnales”.
Alineamiento político con Israel y tensión con Irán
El presidente Javier Milei viene sosteniendo una política exterior de fuerte cercanía con Estados Unidos e Israel, algo que volvió a expresar en los últimos días con duras críticas hacia Irán.
“Argentina combate el terrorismo y defiende la libertad. Israel es un aliado estratégico”, afirmó el mandatario.
Las declaraciones generaron una respuesta directa desde Teherán, donde consideraron que Argentina “se ha presentado como enemiga” al alinearse con Washington y el gobierno israelí, marcando lo que definieron como una “línea roja”.
Puertas adentro del ámbito militar, las fuentes coinciden en que una eventual participación sería, en todo caso, limitada. Se mencionó incluso la posibilidad teórica de enviar algún recurso naval menor, aunque desde la Armada descartaron movimientos en ese sentido.