El célebre colectivo rioplatense liderado por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico ha puesto fin a una espera de cinco años con el lanzamiento de su nuevo álbum titulado “OHM”. Tras el éxito de Aura (2019), la agrupación regresa con una propuesta que, según sus creadores, rinde tributo a la electrónica de las décadas pasadas sin perder la mirada vanguardista que los caracteriza.
Un concepto de resistencia
El nombre del disco no es casual. Inspirado en la unidad de medida de la resistencia eléctrica, “OHM” simboliza para Santaolalla una respuesta creativa ante los tiempos actuales. El álbum fue gestado durante más de cuatro años en el estudio La Siesta del Fauno, un espacio reconocido por su equipamiento analógico y “vintage”, lo que permitió a la banda explorar texturas sonoras que evocan a pioneros del género como Stockhausen o Wendy Carlos.
La huella de San Juan en el bandoneón
Uno de los puntos más destacados de esta producción es el “guiño” a la provincia de San Juan. El bandoneonista de la banda, el sanjuanino Martín Ferres, tuvo un rol protagónico en la composición del track “Acequias”.
Inspirado en el paisaje y la cultura hídrica de su tierra natal, Ferres desarrolló la idea central del tema junto al productor local Leandro Vega. Esta pieza no solo aporta una identidad regional al disco, sino que refuerza la filosofía del grupo: “pinta tu aldea y pintarás el mundo”.
Colaboraciones y nuevos rumbos
El álbum presenta 14 canciones que atraviesan diversos estados de ánimo y estilos. Entre las sorpresas más comentadas se encuentra la participación del cantante mexicano Cristian Castro en el sencillo “Se fue el sol”. El tema fusiona la voz del ícono pop con un estilo synth-pop ochentero, alejándolo de su zona de confort habitual.
Además de Castro, el disco cuenta con la maestría del uruguayo Hugo Fattoruso y composiciones profundamente personales como “Hay un lugar”.
20 años de vanguardia
A dos décadas de haber revolucionado la escena mezclando tango con tendencias electrónicas, Bajofondo demuestra en “OHM” que su capacidad de reinvención permanece intacta. Con una alineación que completan Luciano Supervielle, Javier Casalla, Adrián Sosa y Gabriel Casacuberta, el grupo vuelve a confirmar que la música rioplatense es un lenguaje universal capaz de conectar el pasado analógico con el futuro digital.