Tras años de agonía financiera, la histórica cooperativa láctea admitió su insolvencia ante la Justicia. El pasivo incluye salarios impagos por ocho meses y una caída drástica en su capacidad productiva.
La crisis de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, que durante décadas fue el estandarte de la industria láctea argentina, ha llegado a su punto de no retorno. En las últimas horas, la empresa presentó formalmente su solicitud de quiebra ante la Justicia, tras reconocer la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros en el marco del concurso preventivo que se inició a principios de 2025.
La decisión se precipitó al cierre de la jornada judicial del miércoles, confirmada tanto por el gremio lechero Atilra como por autoridades de la provincia de Santa Fe. El escenario es terminal: un pasivo verificado de aproximadamente 120 millones de dólares, compuesto por deudas comerciales, bancarias y una abultada mora con sus propios trabajadores.
Radiografía del colapso
El informe judicial revela la magnitud del desequilibrio económico. Sobre un universo de más de 2.700 acreedores denunciados, se han verificado compromisos por US$ 90 millones en moneda extranjera y más de $40.000 millones en pesos.
Sin embargo, el factor más crítico es el social. Los trabajadores atraviesan una situación desesperante, con deudas salariales que en muchos casos superan los ocho meses, además de aguinaldos impagos y la falta de aportes a las obras sociales. Fue precisamente esta presión gremial la que en marzo pasado ya había derivado en un pedido de quiebra impulsado por Atilra, bajo el argumento de una “cesación de pagos e insolvencia generalizada”.
De gigante a mínima expresión
La caída de SanCor no fue repentina, sino el resultado de un achique sostenido que comenzó en 2017. En su apogeo, la cooperativa competía palmo a palmo con La Serenísima, procesando cerca de 4 millones de litros de leche diarios. Hoy, esa cifra se ha desplomado a menos de 500.000 litros, operando apenas al 12% de su capacidad histórica.
A lo largo de la última década, la firma intentó sobrevivir desprendiéndose de activos estratégicos:
Vendió marcas emblemáticas y plantas industriales.
Fracasó en intentos de asociación con capitales extranjeros.
Mantuvo una estructura administrativa que resultó insostenible frente a la pérdida de mercado.
El futuro: ¿Quiebra con continuidad?
A pesar de la gravedad del anuncio, desde el sector gremial y productivo aún se vislumbra una pequeña luz de esperanza bajo la figura de la quiebra con continuidad. Esta modalidad permitiría que las unidades productivas sigan operando bajo una nueva administración —posiblemente un esquema que preserve los puestos de trabajo sin la pesada carga de la estructura que llevó al colapso actual.
El cierre de SanCor marca un hito doloroso para la economía regional de Santa Fe y Córdoba, y para una marca que forma parte de la identidad de las mesas argentinas desde 1938. La justicia deberá ahora determinar los pasos a seguir para liquidar los bienes y, fundamentalmente, dar respuesta a los cientos de familias que dependen de la cooperativa.
Referencias del caso
Deuda total: US$ 120 millones (estimado).
Estado judicial: Solicitud de quiebra propia tras concurso preventivo.
Situación laboral: 8 meses de salarios adeudados y falta de aportes patronales.
Hito histórico: SanCor llegó a ser la principal exportadora de lácteos del país.