EL TIEMPO

EL MARACANAZO DE LANUS

Publicado viernes 27 de febrero de 2026

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Lanús tuvo que trabajar hasta el tiempo suplementario para construir un global de 4-2 tras el ajustado triunfo por la mínima diferencia de la ida en La Fortaleza. En Brasil, la cosa fue distinta y el ‘Maracanazo’ fue posible por el 3 a 2 agónico, cuando parecía que el Granate había tirado la toalla.

Con la cancha rápida por el agua, Lanús intentó no esperar en su campo a Flamengo, pero a los cinco minutos esas ínfulas quedaron en el olvido: fue un monopolio del equipo local. Sin embargo, Lanús abrió el marcador. Fue después de que Nahuel Losada saliera del área para reventar una pelota que sacó también de su perímetro a Agustín Rossi, que intentó ordenar la salida, pero cuando iba a jugar nuevamente con los pies, se resbaló. Rapidísimo de reflejos, Rodrigo Castillo alcanzó a puntearle la pelota, pasarlo a la carrera por un costado y patear al arco, lejano pero vacío.

Flamengo no renunció y el uruguayo Guillermo Varela trepó por la derecha y sacó un centro que Ramiro Carrera cortó con el brazo. Penal para el Mengão que Giorgian de Arrascaeta acomodó junto al mismo palo que eligió Losada sin poder tocarla. El resultado todavía convertía en campeón al Granate.

Cuando le quedaba poco al partido y Lanús resistía a pura defensa cerca del arco de Losada, De Arrascaeta recibió una falta en el área que el árbitro uruguayo Gustavo Tejera no dudó en sancionar. Jorginho hizo su carrera característica con saltito incluido y empató el global.

Mentalmente fortalecido, parecía que el Mengao jugaría el suplementario con las ínfulas del campeón. Pero no. Lanús no se salió de su libreto y cuando quedaban tres minutos para los penales, aprovechó al máximo su chance: un córner, la pegada de Matías Sepúlveda y la cabeza de José Canale para el festejo eufórico en uno de los codos del estadio con sus hinchas.

El Mengao se desesperó y le dejó un contragolpe Dylan Aquino, que corrió como nunca en su vida, gambeteó a Rossi y definió al arco vacío para cerrar el partido, justo sobre el pitazo final.

Ya no hubo ruegos, promesas ni ritos: el noveno título fue una realidad para Lanús, una copa en el Maracaná con un puñado de privilegiados que vivió la historia donde se escribió. No dejó de llover un minuto y no existe hincha de Lanús que no se haya empapado con sus lágrimas.

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