El Likud, el partido de Netanyahu, se mantiene en 27 escaños; mientras que Yashar!, la formación del exgeneral Gadi Eisenkot que encabeza la oposición, perdió un asiento y cayó a 20.
La Lista Conjunta, que aúna los partidos árabes de izquierda Jadash, Taal y Balad, logró otro asiento y subió a un total de 13.
Además de los asientos de Eisenkot, el bloque opositor suma 11 de Beyajad, el partido de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid; 8 para la socialdemócrata Los Demócratas y 8 para Israel Beitenu.
En total, Eisenkot suma 47 asientos en su bloque y Netanyahu, 54.
Los partidos árabes (que canalizan los votos de los “árabes israelíes”, mayoritariamente palestinos con la ciudadanía de Israel) son los únicos excluidos de estos bloques. La izquierdista Lista Conjunta crece a 13 escaños, mientras que el islamista Raam ha subido a 6.
Al tener el Parlamento 120 escaños y por tanto estar la mayoría en los 61, ambos bloques (de no variar) necesitan el apoyo de los partidos árabes para formar un Gobierno estable.
Pese a que las encuestas previas a los comicios daban una mayoría del voto a Eisenkot, las encuestas a pie de urna y el recuento sitúan por el momento a Netanyahu como el más votado.
El escrutinio puede extenderse hasta pasado el mediodía del miércoles en Israel.
La participación final en las elecciones israelíes de este martes alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las ciudades árabes.