“La industria vitivinícola no está pasando un buen momento. Es una cosecha compleja, que nos encuentra en la tormenta perfecta, con mercado interno que no se termina de recuperar, mercado internacional con caídas y enoturismo con menor actividad que en los últimos años”, consideró Bressia, ante empresarios y funcionarios.
“Somos una industria con marca argentina, que exportamos a todo el mundo, agregamos valor, generamos empleo y nos diversificamos”, dijo y pidió: “Nos merecemos mejores condiciones para volver a niveles de exportación como hace años”.
Bressia reconoció el esfuerzo del gobierno nacional para ordenar la economía argentina y deseó que se reactive el consumo interno; pero, más allá de eso, reclamó “mayor velocidad”.
“Valoramos los avances hacia la estabilidad, la normalización de variables y la baja de la inflación que durante años afectó nuestros negocios. La reforma laboral es un paso relevante y es imprescindible para la industria vitivinícola. Sin embargo, ordenar la macro y avanzar en reformas es solo el comienzo. El camino que se ha iniciado facilita el desarrollo, pero aun no es suficiente porque debemos lograr competitividad”, explicó.