EL TIEMPO

La Libertad Avanza: ¡Cómo convertir en victoria la derrota!

Publicado jueves 30 de octubre de 2025

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Las recientes elecciones legislativas nacionales en Argentina han
marcado un punto de inflexión en el panorama político del país. La
Libertad Avanza (LLA), liderada por Javier Milei, logró consolidarse
como la fuerza más votada a nivel nacional, obteniendo algo más del
40% de los sufragios. Sin embargo, este resultado no se tradujo
automáticamente en una victoria contundente sobre el peronismo, que,
pese a perder la provincia de Buenos Aires por escaso margen,
consiguió recuperar dos bastiones históricos: Santa Cruz y San Juan.
En este contexto, los verdaderos perdedores fueron las fuerzas
agrupadas bajo “Provincias Unidas”, encabezadas por los gobernadores
de Córdoba, Salta, Jujuy, Santa Fe y Chubut.

Entradilla

En las elecciones legislativas celebradas recientemente en Argentina,
La Libertad Avanza emergió como el partido con mayor caudal electoral
nacional al superar el 40% de los votos. A pesar de esta posición
dominante, el peronismo retuvo importantes cuotas de poder provincial
y recuperó territorios clave. El bloque Provincias Unidas sufrió un
fuerte retroceso. Ahora LLA busca transformar su relativo revés
institucional en una plataforma para consolidar su liderazgo y
proyectar una eventual victoria futura.

El triunfo relativo de LLA: cifras y contexto

El desempeño electoral de La Libertad Avanza ha sido notable si se
considera su reciente irrupción en la escena política argentina. Con
poco más del 40% del total nacional —una cifra inédita para una fuerza
considerada outsider hasta hace pocos años— LLA desplazó al
tradicional bipartidismo entre peronistas y radicales. Este avance se
vio reflejado especialmente en distritos urbanos y sectores jóvenes
desencantados con las estructuras políticas convencionales.

No obstante, el sistema federal argentino y la distribución
territorial del voto impidieron que ese caudal se tradujera
automáticamente en hegemonía parlamentaria o control pleno sobre los
principales distritos electorales. La provincia de Buenos Aires —la
más poblada e históricamente decisiva— fue ganada por LLA por apenas
unas centésimas porcentuales frente al Partido Justicialista (PJ).
Esta diferencia mínima subraya tanto el avance libertario como la
resiliencia del aparato peronista.

Por otro lado, cabe destacar que el PJ logró revertir tendencias
adversas recuperando dos provincias emblemáticas: Santa Cruz —cuna
histórica del kirchnerismo— y San Juan. Estos logros permitieron al
peronismo mantener presencia significativa fuera del eje
bonaerense-cordobés y evitar un colapso total ante la ola libertaria.

Provincias Unidas: anatomía de una derrota política

Mientras tanto, el espacio denominado “Provincias Unidas” vivió una
jornada particularmente amarga. Esta coalición regionalista pretendía
erigirse como tercera vía entre libertarios y peronistas mediante
alianzas entre líderes provinciales con peso propio: Juan Schiaretti
(Córdoba), Gustavo Sáenz (Salta), Gerardo Morales (Jujuy), Omar
Perotti (Santa Fe) e Ignacio Torres (Chubut). Su objetivo era
capitalizar el descontento con las grandes fuerzas nacionales
presentándose como garantes del federalismo real.

El fracaso de Provincias Unidas: causas y consecuencias

Sin embargo, los resultados electorales demostraron que Provincias
Unidas no logró consolidar un electorado propio ni articular un
mensaje capaz de trascender las fronteras provinciales. La
fragmentación interna, la falta de una figura nacional con suficiente
arrastre y la percepción de ser una alianza más táctica que
programática debilitaron su desempeño en las urnas. En provincias como
Córdoba o Santa Fe, donde tradicionalmente estos liderazgos habían
gozado de amplio respaldo, el caudal electoral se dispersó entre
opciones nacionales más polarizadas.

El retroceso de Provincias Unidas tuvo repercusiones inmediatas en el
tablero político argentino. La pérdida de influencia parlamentaria y
la incapacidad para incidir en la agenda legislativa nacional relegan
a estos gobernadores a un papel secundario, obligándoles a repensar
sus estrategias y alianzas futuras. Además, este resultado refuerza la
tendencia hacia una mayor polarización política entre libertarios y
peronistas, dejando poco margen para terceras vías.

El peronismo: resiliencia y recuperación territorial

A pesar del golpe simbólico que supuso perder Buenos Aires —aunque
fuera por escaso margen— el Partido Justicialista demostró una notable
capacidad de resistencia. La recuperación de Santa Cruz y San Juan
representa mucho más que simples victorias locales; implica la
reactivación de estructuras partidarias históricas y el
restablecimiento del vínculo con sectores sociales clave.

Estas recuperaciones permiten al PJ mantener presencia institucional
relevante en regiones estratégicas del país. Asimismo, evidencian que
el peronismo aún conserva resortes organizativos capaces de movilizar
votantes incluso en contextos adversos. Esta resiliencia será
determinante para cualquier escenario futuro donde se dispute el
control del poder ejecutivo o legislativo nacional.

LLA ante el desafío de transformar votos en poder efectivo

La principal incógnita tras estas elecciones reside ahora en cómo La
Libertad Avanza gestionará su nuevo capital político. Haber sido la
fuerza más votada otorga legitimidad popular, pero no garantiza
automáticamente capacidad de gobierno ni mayoría estable en las
cámaras legislativas. El desafío inmediato para LLA consiste en
traducir ese apoyo social masivo en políticas concretas e influencia
real sobre los procesos decisorios.

Javier Milei y su entorno parecen conscientes de esta realidad. Desde
la noche misma del escrutinio han insistido públicamente en la
necesidad de construir consensos amplios y tender puentes hacia
sectores moderados tanto dentro como fuera del Congreso. “No alcanza
solo con ganar elecciones; hay que demostrar capacidad para gobernar”,
afirmó uno de los principales referentes libertarios tras conocerse
los resultados.

Estrategias de LLA para capitalizar el resultado

Ante este panorama, La Libertad Avanza ha comenzado a desplegar una
serie de estrategias orientadas a transformar su victoria relativa en
un poder efectivo y duradero. En primer lugar, la formación libertaria
está apostando por consolidar su presencia territorial, especialmente
en aquellas provincias donde el margen de votos fue ajustado o donde
se vislumbran oportunidades de crecimiento. El objetivo es fortalecer
las estructuras partidarias locales, captar referentes regionales y
articular alianzas con sectores independientes que puedan ampliar su
base social.

Apertura al diálogo y construcción de consensos

En paralelo, los principales dirigentes de LLA han manifestado
públicamente su disposición a dialogar con otras fuerzas políticas,
incluso con sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo
más duro. Esta apertura busca desactivar la imagen de intransigencia
que algunos adversarios han intentado asociar al movimiento libertario
y posicionarse como una alternativa viable para amplios segmentos del
electorado moderado.

El propio Javier Milei ha reiterado en sus intervenciones recientes
que “la gobernabilidad requiere acuerdos” y que “ningún proyecto
transformador puede sostenerse sin respaldo legislativo suficiente”.
Así, la estrategia pasa por tender puentes tanto en el Congreso como
en los gobiernos provinciales, evitando caer en un aislamiento
político que limite la capacidad de acción del espacio.

Renovación discursiva y adaptación programática

Otra línea de acción impulsada por LLA consiste en adaptar su discurso
a las nuevas realidades surgidas tras las elecciones. Si bien el
núcleo ideológico sigue siendo liberal-libertario —con énfasis en la
reducción del Estado, la promoción del libre mercado y la defensa de
las libertades individuales—, se percibe un esfuerzo por matizar
posiciones ante demandas sociales concretas: empleo, seguridad
ciudadana e inclusión social. Este giro responde al reconocimiento
explícito de que para gobernar Argentina es imprescindible sumar
adhesiones fuera del núcleo duro militante.

Proyección de futuro: ¿puede LLA convertir el caudal electoral en hegemonía?

El desafío central para La Libertad Avanza reside ahora en transformar
su caudal electoral en una hegemonía política que le permita liderar
los destinos del país más allá de victorias parciales. Para ello, el
partido deberá demostrar capacidad de gestión y habilidad para navegar
la compleja arquitectura institucional argentina, donde las mayorías
parlamentarias suelen ser volátiles y las alianzas coyunturales son
moneda corriente.

En este sentido, la experiencia reciente de otras fuerzas emergentes
sirve como advertencia: el éxito en las urnas no siempre se traduce en
gobernabilidad efectiva. El caso de Provincias Unidas ilustra cómo la
falta de cohesión interna y proyección nacional puede diluir incluso
los proyectos regionales mejor estructurados. Por tanto, LLA parece
decidida a evitar ese destino mediante una estrategia dual:
consolidación territorial e inserción institucional progresiva.

El rol de los liderazgos y la construcción partidaria

El liderazgo carismático de Javier Milei ha sido un factor
determinante en el ascenso meteórico del espacio libertario. No
obstante, para sostenerse en el tiempo, LLA necesitará fortalecer sus
cuadros medios y promover figuras capaces de gestionar tanto a nivel
local como nacional. En esa línea, ya se observan movimientos
orientados a formar equipos técnicos sólidos, reclutar expertos
sectoriales y profesionalizar la estructura partidaria.

A su vez, la articulación con actores sociales —empresarios,
sindicatos independientes, organizaciones civiles— será crucial para
dotar al proyecto libertario de legitimidad transversal y evitar el
aislamiento político. El objetivo es claro: pasar de ser una fuerza
disruptiva a convertirse en un actor estable del sistema político
argentino.

Conclusión: entre la oportunidad histórica y los desafíos pendientes

Las elecciones legislativas nacionales han dejado un escenario abierto
pero polarizado. La Libertad Avanza ha logrado posicionarse como
primera minoría nacional y ha desplazado parcialmente al peronismo
tradicional; sin embargo, enfrenta aún importantes retos para traducir
ese avance electoral en poder real y duradero. Su éxito dependerá
tanto de su capacidad para construir consensos amplios como de su
habilidad para adaptarse a las exigencias cambiantes del electorado
argentino.

Mientras tanto, el peronismo demuestra que sigue siendo un actor
resiliente e indispensable en cualquier ecuación política relevante.
Provincias Unidas, por su parte, deberá repensar profundamente su
estrategia si aspira a recuperar protagonismo futuro.

En definitiva, Argentina asiste a una reconfiguración profunda de su
mapa político donde nada está definitivamente escrito. El desenlace
dependerá no solo del talento táctico inmediato sino también —y sobre
todo— de la visión estratégica que cada fuerza sea capaz de desplegar
ante los desafíos venideros.

Epílogo: un ciclo político en transición

El panorama político argentino, a fecha de hoy, jueves 30 de octubre
de 2025, se encuentra en plena ebullición. La irrupción de La Libertad
Avanza ha modificado sustancialmente las coordenadas del debate
público y ha obligado a todas las fuerzas tradicionales a repensar sus
estrategias. El futuro inmediato estará marcado por la capacidad —o
incapacidad— de los principales actores para adaptarse a esta nueva
realidad.

En este contexto, el rol de la ciudadanía será igualmente
determinante. El electorado argentino ha demostrado una vez más su
inclinación por el cambio y su rechazo a los proyectos que no logran
sintonizar con las demandas sociales actuales. Así, tanto LLA como el
Partido Justicialista y lo que quede de Provincias Unidas deberán leer
con atención las señales emanadas de las urnas si aspiran a construir
mayorías sólidas y estables.

Por último, cabe subrayar que la política argentina se caracteriza por
su dinamismo y volatilidad. Los resultados presentes no garantizan
éxitos futuros ni condenan al ostracismo definitivo a quienes hoy
parecen derrotados. En definitiva, el proceso abierto tras estas
elecciones legislativas anticipa una etapa de intensos realineamientos
donde la flexibilidad táctica y la visión estratégica serán más
valiosas que nunca para transformar cualquier derrota momentánea en
una victoria duradera.

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