Derrota y fuga en Brasil en triangulación con Argentina y Estados Unidos. El Águila afila las garras de la revancha. Netanyahu, el cuarto mosquetero.
Si lo que el sanjuanino digital dio en llamar “el Año Terrible de América Latina” era una sucesión de elecciones sensibles que definiría si esta parte del mundo seguiría estando integrada por países medianamente soberanos, las extremas derechas decidieron quemar el puente que, al final, debería llevar a una revalidación de la democracia y de la vigencia de la voluntad popular.
En ese escenario, en un flash, Flávio Bolsonaro pasó de casi favorito para convertirse en presidente de Brasil, a con una ayudita del gobierno de Javier Milei, derrotado y prófugo de la Justicia.
Donald Trump le dio cobijo y sentó así las bases de una narrativa falsa de fraude y persecuciones de “la izquierda”, a la que podría echar mano entre su previsible derrota en las midterms del martes 3 de noviembre y en el camino a la búsqueda de hacerse suceder en dos años.
Si, para él, en Brasil no rige el estado de derecho, cabe esperar una nueva salva de sanciones personales y económicas contra Brasil, intentos de ahogo que pueden enturbiar aun más la situación política de ese país y hasta la económica. ¿Algo más severo, acaso?
¿Estaría Trump, en tal caso, dipuesto a arrojar al principal país de América Latina definitivamente en brazos de China?
En Israel, el primer ministro que hegemonizó la vida política por casi tres décadas, Benjamín Netanyahu —investigado por corrupción y por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza, y sospechado de negligencia por haber ignorado advertencias sobre el despreciable ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023—, también canta la canción de la trampa ante su dificultad de ganar un séptimo mandato.
El Gobierno desmintió inicialmente las versiones de que le dio un salvoconducto a Flávio Bolsonaro, un hombre cuyos documentos de viaje habían sido revocados, pero se abrió una zona gris cuando Migraciones informó, y medios como TN y C5N registraron el ingreso de la familia a Misiones para volar desde Puerto Iguazú a Miami, vía Ecuador. Según dijo esa repartición el trámite se produjo “con documentación hábil de viaje”, presuntamente la italiana que detenta, “sin ningún impedimento legal para el ingreso al país”. ¿Terreno resbaladizo?
En paralelo a eso Milei, se presta de cualquier forma a melodías que, pasadas en reversa, contienen mensajes demoníacos.
Al final del puente, donde debería haber más democracia, hay un incendio que mete miedo.
Flávio Bolsonaro, ni un día sin fueros
La perspectiva de Flávio B. de perder, por primera vez en 20 años, fueros como legislador se sumó a una declaración pública de Eduardo Bolsonaro del viernes sobre la conveniencia de que su hermano abandonara Brasil en caso de derrota. Avisado de tales planes, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes mandó a la Policía Federal a retirarle al excandidato sus pasaportes personal y diplomático, lo que precipitó la decisión de la fuga junto a su esposa Fernanda y sus hijas.
Lo que el propio Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner aceptaron, incluso denunciando la vulneración de sus respectivos derechos de defensa, Flávio Bolsonaro lo gambetea sin pudor.
El hijo mayor de Jair Bolsonaro es investigado por presunto financiamiento extranjero —ilegal— de su campaña a través de la organización estadounidense Rockbridge Network.
Además, por haber recibido —comprobadamente— 12,5 millones de dólares en negro del banquero preso por fraude Daniel Vorcaro. La excusa era la filmación de una película sobre su padre —Dark Horse—, pero las sospechas apuntan a que buscó solventar la manutención y las tareas antibrasileñas de lobby del hermano Eduardo en Estados Unidos o a aportes ilegales de campaña.
Por último, por un presunto rol en una red de lavado de dinero, en aparente sociedad con su amigo y abogado Willer Tomaz, a través de casas de apuestas.
Una curiosidad: el juez De Moraes también es acusado de contactos non sanctos con Vorcaro, de haberle dado aviso de acciones en su contra por la quiebra dolosa el Banco Master y hasta de haber redactado acuerdos millonarios en favor del estudio jurídico de su esposa.
Y otra más: el mismo magistrado instruye el caso de Willer Tomaz.