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Publicado miércoles 19 de noviembre de 2025

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Crisis Interna y Malestar Social a Dos Años del Final de Mandato
El gobierno provincial encabezado por Marcelo Orrego atraviesa uno de sus momentos más
delicados desde su asunción, marcado por tensiones internas, descontento social y una serie de
conflictos que amenazan con debilitar aún más la gestión cuando restan todavia dos años para la
finalización de su mandato. La reciente derrota electoral ha exacerbado los ánimos dentro del
oficialismo y ha dejado al descubierto profundas grietas en el seno del poder.
La administración de Marcelo Orrego enfrenta un clima político adverso tras perder las últimas
elecciones provinciales. El enojo con su vicegobernador Fabián Martín por negarse a asumir
como diputado nacional, la furia contra el secretario general Emilio Achem, y los gestos de
maltrato de varios ministros hacia representantes docentes, mineros e institucionales han
generado una crisis interna sin precedentes. Además, la relación deteriorada con los empleados
públicos complica aún más el panorama, conformando un escenario crítico para el oficialismo
sanjuanino.
Uno de los focos principales del malestar reside en la figura del vicegobernador Fabián Martín,
quien recientemente fue electo diputado nacional, pero se ha negado a asumir dicho cargo. Esta
decisión ha provocado un profundo enojo en Orrego y su entorno cercano. Para muchos
analistas políticos, la negativa de Martín representa no solo una falta de compromiso
institucional sino también una muestra palpable de fractura interna dentro del espacio
gobernante.
La expectativa era que Martín asumiera en el Congreso Nacional para fortalecer la presencia
sanjuanina y garantizar representación directa ante el gobierno central. Sin embargo, su
postura—justificada oficialmente por motivos personales o estratégicos—ha sido interpretada
como un desafío directo a la autoridad del gobernador y como síntoma de desencuentros
políticos irresueltos entre ambos dirigentes. En paralelo, crece la tensión alrededor del secretario
general Emilio Achem, quien hasta hace poco era considerado uno de los hombres fuertes
dentro del gabinete orreguista. Las recientes decisiones administrativas y políticas tomadas por
Achem han generado descontento tanto entre funcionarios como entre sectores aliados al
gobierno. Diversas fuentes señalan que existe una furia creciente contra él, debido a supuestas
maniobras internas que habrían complicado aún más la situación política actual.
Achem es señalado por algunos como responsable directo de la derrota electoral.
Los problemas no terminan ahí. Los ministros responsables de áreas
sensibles—Hacienda, Producción, Minería y Gobierno—han sido objeto recientemente de
severas críticas públicas debido a presuntos gestos o actitudes consideradas despectivas o
incluso agresivas hacia representantes docentes, mineros e instituciones intermedias.
A este panorama se suma la mala relación con los empleados públicos, un colectivo
históricamente clave para la gobernabilidad provincial. Tras la derrota electoral sufrida por
Orrego y su equipo, el distanciamiento entre el gobierno y los trabajadores estatales se ha
profundizado notablemente. Los reclamos por recomposición salarial, estabilidad laboral y
mejores condiciones en los lugares de trabajo han sido respondidos, según denuncian los
sindicatos, con indiferencia o respuestas evasivas.
La sensación generalizada entre los empleados públicos es la de haber sido relegados a un
segundo plano dentro de las prioridades gubernamentales. Esta percepción es además
alimentada por la reducción de la recaudación de impuestos y la decisión política de financiar
gastos superfluos.
El cúmulo de conflictos internos y externos configura lo que muchos analistas ya definen como
un “combo mortal” para el gobierno sanjuanino. Con apenas dos años por delante antes del final

del mandato, Marcelo Orrego enfrenta el desafío mayúsculo de recomponer puentes tanto hacia
adentro como hacia fuera del oficialismo.

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