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REFORMA LABORAL: ¿MODERNIZACIÓN O RETROCESO AL SIGLO XIX?

Publicado sábado 21 de febrero de 2026

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La Argentina se encuentra ante un cambio de paradigma que promete “seguridad jurídica” para las empresas, pero que en la práctica desmantela la red de contención histórica de la clase trabajadora. La reforma laboral, que avanza en el Congreso, esconde tras un lenguaje técnico una transferencia directa de ingresos y la desprotección total del eslabón más débil: el empleado.

El fin de la indemnización digna

Uno de los puntos más oscuros es la modificación del cálculo indemnizatorio. Al excluir el aguinaldo y las vacaciones de la base de cálculo, el costo del despido se abarata drásticamente. Lo que el Gobierno llama “previsibilidad” no es otra cosa que facilitar el despido sin causa, transformando al trabajador en un recurso descartable y quitándole valor a la antigüedad acumulada.

La trampa del “Banco de Horas”

Bajo la máscara de la “flexibilidad”, el banco de horas elimina el concepto de hora extra como derecho al descanso pago. Ahora, el empleador podrá compensar el exceso de trabajo con tiempo libre cuando a la empresa le convenga, rompiendo la organización de la vida familiar y la previsibilidad salarial del trabajador, que dejará de percibir esos ingresos adicionales a fin de mes.

Periodo de prueba: El “despido gratis” extendido

Llevar el periodo de prueba a 6 u 8 meses es legalizar la inestabilidad. Durante casi un año, los trabajadores estarán bajo la amenaza del despido sin indemnización, fomentando un ciclo de contratos cortos que impide cualquier proyecto de vida a largo plazo, acceso al crédito o estabilidad emocional para el ciudadano.

Impunidad para la informalidad

La eliminación de multas por falta de registro (trabajo “en negro”) es un mensaje peligroso: evadir la ley ahora tiene premio. En lugar de combatir la precarización, se amnistía a quienes han vulnerado derechos básicos, mientras se debilita a las organizaciones sindicales limitando su financiamiento y capacidad de respuesta ante los abusos patronales.

Un laberinto sin salida social

La implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el pago de sentencias en cuotas terminan de configurar un escenario donde el trabajador, ante un atropello, debe esperar meses o años para cobrar una compensación que la inflación ya habrá devorado.

En definitiva, la reforma no crea empleo; crea trabajadores sin derechos. En un país con la inflación galopante de 2026, quitarle herramientas de defensa al empleado es empujarlo directamente bajo la línea de la pobreza en nombre de la rentabilidad empresaria.

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