TEHERÁN – La República Islámica de Irán ha confirmado oficialmente este domingo el fallecimiento de su Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, tras una serie de ataques aéreos coordinados por las fuerzas de Estados Unidos e Israel. La operación, denominada por el Pentágono como “Furia Épica”, tuvo lugar en la madrugada del sábado y alcanzó directamente el complejo de oficinas del líder en la capital iraní.
Detalles de la operación y cúpula descabezada
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó la noticia a través de sus canales oficiales, calificando a Khamenei como “una de las personas más malvadas de la historia”. Según informes de inteligencia, el bombardeo no solo acabó con el Líder Supremo, sino también con figuras clave de la estructura de seguridad:
Mohamad Pakpur: Comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria.
Ali Shamjani: Asesor estratégico y secretario del Consejo de Defensa.
Familiares directos: Fuentes locales informan que una hija, un yerno y un nieto del ayatolá también perdieron la vida en el ataque.
Estado de luto y transición incierta
El régimen iraní ha decretado 40 días de luto nacional y siete días de feriado oficial. En medio de escenas de duelo masivo en las plazas de Teherán, y reportes de celebraciones aisladas en sectores opositores, el país ha entrado en una fase de transición crítica:
Mando temporal: Un consejo tripartito formado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe judicial Mohseni-Ejei y un experto legal ha tomado las riendas de forma provisional.
Sucesión: La Asamblea de Expertos se reunirá de urgencia para designar a un sucesor, en un clima de extrema tensión interna.
Escalada militar regional
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. La Guardia Revolucionaria prometió un “castigo duro y decisivo”, iniciando el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Se han reportado explosiones en Dubái y Doha, mientras que Israel mantiene su sistema de defensa en alerta máxima ante la amenaza de una ofensiva total.
La comunidad internacional observa con alarma lo que podría ser el inicio de un conflicto regional de gran escala, mientras el precio del petróleo muestra una volatilidad sin precedentes en los mercados globales.