Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter sacudieron el centro del país este miércoles, provocando el colapso de edificios en Caracas y el aislamiento total de La Guaira, declarada “zona de desastre”. La ayuda internacional ya se moviliza de urgencia.
La peor catástrofe sísmica en casi tres décadas golpea con fuerza a Venezuela. De acuerdo con el primer balance oficial presentado durante la madrugada del jueves por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, los dos potentes terremotos registrados en la jornada previa han dejado hasta el momento 164 muertos y al menos 971 heridos. Las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar de forma dramática en las próximas horas, ya que el reporte aún no incluye las cifras de la ciudad costera de La Guaira, la cual ha sido calificada formalmente como una “zona de desastre” debido a la destrucción masiva, incendios y caídas en los servicios básicos.
El fenómeno se produjo en la tarde del miércoles cuando, con apenas 40 segundos de diferencia, se registraron dos sismos de magnitud preliminar 7,2 y 7,5 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro fue localizado a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, un área crítica dada su proximidad a los principales complejos de refinación de combustible del país. En Caracas, el pánico se apoderó de las calles tras registrarse el derrumbe de numerosos edificios residenciales e importantes daños edilicios. Aunque inicialmente se emitió una alerta de tsunami para la región del Caribe —incluyendo Puerto Rico—, los centros meteorológicos estadounidenses levantaron la advertencia horas después.
Frente a la gravedad de la situación, el Gobierno venezolano decretó el estado de emergencia y dispuso la creación inmediata de un fondo de contingencia de 200 millones de dólares destinado a tareas de rescate y reconstrucción. Por su parte, la dirigente opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, catalogó el panorama actual como una “emergencia crítica” y apeló a la resiliencia ciudadana afirmando que “el dolor es infinito; cada hora cuenta”. Paralelamente, la Misión Internacional de la ONU para Venezuela solicitó formalmente el restablecimiento inmediato del libre acceso a internet y a las redes sociales para garantizar el flujo de información vital para la población en las zonas afectadas.
Bloqueo aéreo y despliegue humanitario global
Las consecuencias del desastre paralizaron la conectividad aérea del país. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar debió suspender por completo sus operaciones debido a los daños estructurales. Esto forzó a aerolíneas de alcance internacional como Iberia, Air Europa y Plus Ultra a cancelar de inmediato todas sus frecuencias programadas para las próximas jornadas entre Madrid y la capital venezolana.
Ante la magnitud de la catástrofe, la comunidad internacional activó un masivo operativo de asistencia:
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Estados Unidos: El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que bajo órdenes de la Casa Blanca se ordenó el despliegue inmediato de brigadas especializadas de búsqueda y rescate urbano, insumos médicos y soporte logístico humanitario.
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Naciones Unidas: A través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la ONU coordina la movilización internacional de equipos de rescate bajo escombros, mientras agencias como ACNUR, la OIM y el Comité Internacional de la Cruz Roja disponen de refugios de emergencia y atención de salud primaria.
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Colombia: El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, activó de urgencia todos los recursos del sector y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para cruzar la frontera y prestar asistencia directa, remarcando que “en los desastres naturales no existen fronteras, existen naciones hermanas”.