Cuando no había sacerdotes que atendieran al pueblo, se dejaban a laicos encargados de la catequesis, los llamados “maestros de doctrinas” que enseñaban con el librito de la Ancora de Salvación (esto puede haberse dado aproximadamente entre finales del siglo XVIII y todo el XIX).
En la última parte del libro se incluyen oraciones llamadas doctrinas y son las que cantan las señoras en forma de coplas con escalas musicales que se remontan a los cantos ancestrales.
Encabezan la procesión hombres que llevan el Santo Sepulcro envuelto de blanco y flores rosas y amarillas, nunca se le da la espalda al altar. Detrás vienen las lloronas trayendo la Virgen. También llevan faroles de papel barrilete de colores y una vela. Las procesiones se repiten a lo largo de la noche, hasta que en la última se desarma el Monte del Calvario y se reparten las flores bendecidas y el molle.